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EL DESTINO ESTA ESCRITO.

04 Dic

                EL DESTINO ESTA ESCRITO.

 

Para Javier, mi querido amigo, amante y esposo, por estar a  mi lado, y hacerme ver, que pese a todo la vida sigue, haciéndome ver…………..que estas a mi lado, te quiero. A mi hija, por darme la ilusión cada día, de ver cómo pasa el tiempo, y pese a todo sigo  disfrutando de la vida………………………………………………..

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PENDIENTES Y ALFILERES COLECCIÓN DON BENITO. →

   

 

I

 

Laura soñaba con él, con aquel joven rebelde, que aún sin conocerle, la tenía atrapada, no se le iba de la mente.

Lo veía en sueños, lo sentía presente. pero nunca lo vio pasear entre la gente.

Un frenazo la hizo volver a la realidad, ¿qué ocurría?,  se dio cuenta que era un accidente, dejo su coche aparcado en el arcén de la carretera, abrió su maletero y cogió algo, se abrió pasa entre la gente, hasta llegar donde estaban los coches accidentados.

-Por favor me dejan pasar soy médico.

Le abrieron paso, había dos coches implicado, la conductora del primero, había fallecido, estaba inerte, se quito su chaqueta y cubrió su rostro, por ella no podía hacer nada. Cuando vio que el segundo coche viajaba una familia al completo, una lagrima cayó por sus mejillas, al comprobar, que la conductora, que supuso que era la madre, había dejado la vida en aquel maldito accidente, del que ella no había sido culpable, en el asiento de atrás un bebe regordete no dejaba de llorar, comprobó que estaba bien, lo saco, y a un señor que estaba a su lado se lo entrego. Al mirarle a la cara, vio que la sangre corría por su rostro, pero no se quejaba, simplemente abrazo al bebe, y miraba hacia la conductora………………

-amor mío no me dejes, no puede ser.

Agarro fuertemente a Laura, y a gritos le preguntaba:

-¿y Marina?, falta Marina.

Laura corrió hacia el coche, efectivamente había dos asiento, miro una y otra vez dentro del coche, pero no había más niños.

Llegaron los de atestado, llego la ambulancia, y vio que eran de su hospital:

-Laura ¿estás bien?, ¿y esa sangre?.

-No te preocupes Manuel no es mía. Los conductores han fallecido, ese señor esta herido, el bebe no le ocurrió nada, pero dice que donde está su hija, no había nadie más en el coche.

Manuel se dirigió a los agentes de atestado, le comento lo que le había dicho Laura. Tres horas después la autovía estaba como si no hubiera ocurrido nada, habían peinado la zona, y no había encontrado la niña, el bebe y el padre habían sido trasladado al hospital. Llego a su coche, y se dio cuenta que con las prisas, había dejado el coche abierto, con la puerta sin encajar, dejo su maletín en el maletero, encendió el coche y al mirar por el espejo, se dio cuenta que algo se movía bajo su abrigo que estaba en el asiento de atrás. Bajo del coche, abrió la puerta, y al levantar el abrigo, vio a una niña de unos cinco años, temblando, tenía una gran herida en el brazo, pero no se quejaba, se dio cuenta que había encontrado a Marina.

Cuando llego al hospital, la tomo en sus brazos, le dio las llaves  del coche al seguridad de la puerta, y entro corriendo en urgencias, Manuel la vio.

-Esta es la pequeña que hemos estado buscando, estaba dentro de mi coche bajo mi abrigo.

Al depositarla en los brazos de Manuel, cayó al suelo, se desplomo.

¿Qué le había sucedido?, pensaba mientras observaba por los cristales como operaban a la pequeña. Se dio cuenta que no estaba sola, ¿pero quién era el que estaba allí?. Se acerco, y entonces descubrió que era el padre de la pequeña, ahora tenía su cara limpia, le habían dado varios puntos de sutura.

-Gracias por encontrar a mi hija.

Laura no daba crédito a lo que sus ojos veían, era él, con el que tanto había soñado.

-Hemos tenido suerte, no se preocupe por su herida, parece grave, pero el doctor que la está operando, es el mejor de todo hospital.

Termino la operación, y lo acompaño hasta la sala de despertar, vieron que la pequeña se encontraba bien.

En ese momento una enfermera se acerco hacía él:

-el pequeño lo necesita, está muy nervioso.                          

Fue a darle un beso a su pequeña, y le pregunto a Laura:

-¿Porque esta tan fría?.

Ella la toco, efectivamente estaba fría pero miro los valores de las maquinas y todas estaban bien, le tomo el pulso y lo encontró. Miro hacía él, y le sonrió.

-Está bien, la temperatura es normal, su corazón late, no te preocupes.

-Me llamo Damián, gracias por todo,

– es mi trabajo, soy Laura, vamos a ver que le ocurre al bebe.

Llegaron a la sala, donde estaba Pablo, que no dejaba de llorar, cuando llegaron a su altura, su padre lo tomo en sus brazos, y en ese momento dejo de llorar, y dejo paso a una gran sonrisa.

-Vaya, lo que ocurría es que necesitaba el calor de su padre.

Lo miro, y sonrió. Él  deposito al bebe entre los brazos de Laura, quien hasta en ese momento no se había dado cuenta, que era una preciosidad, tenía unos maravillosos ojos, como su padre, salió de sus pensamientos cuando Pablo con sus regordetas manos la estaba acariciando.

-¿Cuantos meses tiene?.

-Seis, ha sido un milagro que a él no le ocurriera nada, ¿tienes hijos?.

-No, no tengo hijos, le he dado tanta importancia a mi trabajo, que mi vida privada la he dejado de lado.

En ese momento entro Manuel, su compañero, el que auxilio a los accidentados.

-Lo siento Laura, no hubiera querido verte en estas circunstancia.

Le dio un cariñoso beso, y en ese momento una enfermera lo reclamo.

-Doctor otro accidente, le toca ir, hay fallecidos.

Laura no comprendía, porque Manuel había acabado en las ambulancias de carretera, uno de los peores puesto.

Pablo la hizo volver a la realidad, y miro en ese momento a Damián.

-¿qué tal estas?.

-Maldigo este día, maldigo la carretera, he perdido a mi mujer, y me he quedado solo, con dos niños muy pequeños.

-Lo siento, ahora tendrás que tirar para adelante por tus niños.

Dejaron al pequeño que se había quedado dormido en la cuna, y Laura pidió a las enfermeras que lo vigilaran, que iban a comer algo.

Cualquiera que los hubiera visto, dirían que eran dos viejos amigos que se habían reencontrado.

 

 

 

 

II

 

Habían transcurrido siete días cuando Laura vio a lo lejos a Damián, quien al verla se acerco a ella.

-¿No se ha enterado doctora?, Marina se ha marchado con su madre.

Lo miro, y sin saber porque lo abrazo.

-Lo siento, ha debido ser muy duro para ti.

-No lo entiendo, se encontraba muy bien, la herida estaba cicatrizando rápido.

-¿y Pablo?,                                                              

– muy bien, lo he dejado en la guardería, tenía que regresar a mi trabajo, y no tenía con quien dejarlo.

En ese momento llego Manuel, quien traía un gran sobre, que le entrego a Laura.

-Bueno, pues vais a ser los primeros en saber, que me trasladan de destino, hace seis meses solicite ir a Etiopia, y salga dentro de un mes.

Manuel la abrazo, sabía de antemano que Laura llevaba varios años intentando tener la experiencia de ejercer en el tercer mundo.

-Me alegro por ti, pero no por mí, te voy a echar de menos, aunque hacía tiempo que no nos veíamos, cuando volví a encontrarte aquel día en el hospital, después de varios años de separación me alegre muchísimo. Después este maldito destino, ha querido que volvamos a encontrarnos, hubiera preferido esperar, pero no soy yo quien dicta el destino de la gente.

Laura se acerco y le dio un cariñoso beso, Manuel dio media vuelta, y desapareció.

-Vaya (dijo Damián), tenía la intención de invitarla a que me acompañara a recoger a Pablo a la guardería, e invitarla a tomar algo.

Laura sonrió.

-Espera.

La vio desaparecer tras el mostrador de urgencias, y al momento salió, se había quitado la bata, soltado el pelo, entonces se dio cuenta de que eran joven, una joven muy hermosa.

-Vámonos.

Llegaron a la guardería, recogieron a Pablo, que inmediatamente estaba en los brazos de Laura, y jugaba con su pelo, le acariciaba la cara, y sonreía.

Pasaron una agradable tarde, parecían una familia muy unida,  cuando el  dolor por la pérdida de Marina era latente.

-Nunca pensé que sería tan fuerte, ver como mi mujer marcho de mi lado, y ahora mi pequeña, pero yo las cuidare todos los días, no dejare que lo pasen mal. Además tengo a Pablo, y te he conocido a ti.

Laura sonrió, y vio como él acariciaba su mejilla, ella se estremeció, él lo noto.

-Gracias, estaba últimamente muy sola, me ha venido bien salir, compartir estos momentos contigo, y con mi precioso Pablo.

No fue la única salida, se repitió a  diario.

Quedaba muy poco para marchar a Etiopia, dos días, y estaría con la gente más necesitada del mundo, estaba nerviosa, pero hacía tanto que deseaba ese destino, que ahora le parecía un sueño.

Miro el reloj, había quedado con Damián, le pareció raro, nunca se retrasaba, faltaba dos días para marcharse. Le espero una hora, y viendo que no venía marcho para casa.

Hacía tiempo que no veía a María, su vecina, sin embargo, volvió a cruzarse con gente, que se marcharon.

 

 

 

 

 

 

 

 

III

 

Llego el día de la partida, no había vuelto a ver a Damián, y se marchaba a lugar duro, muy duro, en que la vida se llevaba vidas a diario.

Llego muy cansada, pero el cansancio desapareció cuando pusieron a un pequeño niño en sus brazos.

-Eres la nueva ¿no?…………………………

-sí.

-Soy Germán, el que intenta poner un poco de orden en este caos, bienvenida.

-Gracias, soy Laura, ¿qué le pasa al pequeño?………..

-que no tiene fuerzas y quiere marchar, pero se fue su madre, y ahora hay que ayudarle, te dejo con él, es el primero de muchos, era tan frágil, pero tenía una mirada preciosa. Entro en una gran sala, con muchas cunas blancas y lo deposito con cuidado en una de ellas.

El trabajo allí era agotador, más ella nunca estaba cansada, trabajaba duro, habían transcurrido casi dos años, y en ese tiempo, había habido momentos realmente duros, pero siempre estaba ahí al pie del cañón.

Pero aquel día sería distinto, mandaban nuevos refuerzo, la verdad hacía falta, pues no paraban en todo el día, estaba acariciando un bebe, que la tenía embobada, entre tantos niños de color, tenía un niño con una piel rosada, regordete, en ese momento le vino a la mente Pablo, no sabía nada de él ni de su padre, con el que seguía soñando, y no podía apartar de sus pensamientos.

Un día Germán la llamo, se marchaba, el jefe le mandaba a otro destino, y ella tenía que ocupar su cargo, hacer que aquello siguiera marchando bien, que le abrieran los brazos y le dieran consuelo a todo el que llegaba.

Se marcho Germán, y al hacerse con su cargo, lo admiro aún más, por como llevo aquello, y ella se propuso que todo seguiría igual.

Llegaron más voluntarios, ella estaba donde siempre, donde mejor se encontraba, en la sala blanca llena de cunas, y de bebes que debía cuidar y dar cariño a diario.

-¿Laura?.

Al volverse vio a Manuel, se fundieron en un abrazo.

-¿como estas?, bienvenido, como veras hay muchísimo trabajo, pero que te voy a decir a ti, que en los últimos años, tu destino eran los accidentes de carretera.

Se volvieron abrazar, y Manuel paso a ser su sombra, estaban todo el día juntos, como cuando estudiaban la carrera.

Un día paso algo, no sabía que podía haber ocurrido, pero el campamento se desbordo, acudían a miles, algo pasaba, los barracones de los médicos, se convirtieron en salas repleta de gente.

Habían sido las guerrillas, los culpables de lo ocurrido, disparaban en los poblados para causar miedo, y no miraban a quien disparaban, fueron miles los que alcanzaron las balas.

Se sentó por un instante en una hamaca, se quedo dormida, y Manuel que la vio observo que estaba rendida.

Al despertar no sabía dónde estaba, había soñado con Damián, hacía tiempo que no soñaba con él, sonrió, se dio cuenta que el trabajo la llamaba.

La sala blanca, quedo a oscura, no sabía que había pasado, mando a Petra a averiguar qué ocurría.

La vio regresar al momento.

-Laura, creo que estaremos a oscuras toda la noche,

-vaya por Dios,

vio como Petra avanzaba por la sala, era una gran enfermera, a la que le encantaban los niños, de repente la vio parar en seco, y volverse hacia ella:

-Se me olvidaba, han preguntado por ti.

-¿quién?.

Y alguien respondió a sus espaldas:

-yo.

No podía ser, era Damián, la abrazo con fuerza, con mucha fuerza, la había buscado tanto.

-¿Qué haces aquí?.

 -Buscarte a ti.

En ese momento la atrajo más hacía el, sus labios se juntaron.

IV

 

No tuvo fuerzas para rechazar aquel beso, hacía tanto que soñaba con él, que si aquello era otro sueño, no quería despertar.

-Laura, te he  echado tanto de menos, te he buscado tanto, me dijeron que estabas en Etiopia, pero no en que campamento.

Lo miro una y otra vez, le toco la cara, lo acaricio, y se dio cuenta, que estaba a su lado.

-Te invito a un café.

Salieron de la sala, y se dirigieron justamente al lado,

– Esta es mi casa, bienvenido a ella, ¿no entiendo que haces aquí?, no eres médico, no eres sanitario….

-Soy periodista, jamás te lo dije, bueno en realidad, cuando te conocí, creo que estaba asustado, por como transcurrieron las cosas.

Trajo dos tazas de café, lo miró una y otra vez.

-¿no estoy soñando?, ¿realmente estas aquí?.

Acaricio su pelo, su mejillas,

-no estás soñando.

Tomaron el café en silencio, Laura lo miraba, sin saber que decir, pero tenía una pregunta, que la había atormentado durante los dos años que llevaba allí.

-Que ocurrió el día que quedamos no apareciste.

Entonces vio que la alegría desapareció del rostro de Damián.

-Laura lo que te voy a contar es muy duro. Falte a la cita, porque cuando fui a recoger a Pablo me dijeron que estaba  con su madre, me volví loco. No comprendía nada, hasta que me di cuenta de algo muy duro que por lo que veo tu aún no has descubierto………………………………………..estamos muertos.

-¿como?…………

grito Laura.

-Si, en el accidente, la mujer del otro coche eras tú, no sufriste, tu muerte fue en el acto, igual que yo, mis niños los dos tuvieron heridas, pero marcharon con su madre una vez que en el hospital le dieron el alta.

Laura lloraba desconsolada, ahora comprendía tantas cosas, Manuel hacía mucho tiempo que no lo veía, el no verlo era sencillamente porque ella estaba viva entonces, y él había fallecido hacía varios años, se volvieron a encontrar cuando ella también falleció. A los que volvió a ver, eran personas que ya no tenían vida. A los niños de la sala blanca, eran los que cada día morían.

Damián la atrajo hacía él.

-Lo siento tanto, pero después del tiempo pasado, he pensado, ¿porque dos ángeles no pueden vivir enamorados?.

Sello su frase con un beso prolongado.

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Publicado por en diciembre 4, 2011 en LIBROS

 

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