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A MI VIEJECITO DE PELO BLANCO.

17 Abr

 

Cuando lo vi el otro día caminar entre el gentío, unos emocionados lloraban, otros en silencio rezaban, yo sencillamente imploraba por un buen amigo mío. Un milagro le pedía a ese Cristo de mi barrio, que entre el pueblo paseaba, le pedí un milagro imposible, para alguien que sin yo llevar su sangre, nadie sabe lo que me duele, lo que siento en mis entrañas, cada vez que me comentan que sus fuerzas se apagan.

Cristo de mi barrio bendito, extiende un manto blanco,  para que no sufra al que tanto cariño tengo, un viejecito de pelo blanco, bondadoso y bueno, noble con su gente, ejemplar donde los haya, amigos como el muchos quisieran, ni una palabra mala jamás de su boca salió.

Tengo muchos recuerdos, solo recuerdos buenos, la primera vez que escuche, -¿vera madre?-, ese comentario que con dulzura siempre escuche de él. No quiere decir que yo sea su madre, son palabras de su pueblo, es como si dijera : -¿VERDAD QUE SI?.

Mi verdadero padre, para mí es muy especial, pero la distancia es mucha, y el amor hacía el es más.

Al no tener la figura paterna, mi querido amigo Antonio, que tan mal lo está pasando, es como un padre para mí, el abrazo que me dio en la entrada de año nuevo, eso jamás olvidare, y permanecerá por siempre en mi recuerdo, los sonoros besos que me da cada vez que lo veo eso no se puede explicar.

Mi dulce padre de pelo blanco,  de alma grande como la de un santo, sé que en silencio estas sufriendo, sé que hasta el caminar te hace daño. Pero todo callas nada hablas,  intentas hacerte el fuerte,  como si fueras el capitán, que luchando esta el frente. Mi querido Antonio Salguero, cuantos años hace que nos conocemos, cuantos años de agradecimiento eterno, cuanto cariño que el uno al otro nos tenemos. No sabes el ánimo que me has dado,  en los malos momentos,  pues la enfermedad me acompaña, casi desde que nos conocemos. ¿No tiene bastante Dios………….con verme sufrir a mí?, no quiero verte enfermo, no quiero ver a mi Antonio, con tanto sufrimiento. Otra vez injusto fuiste Señor de las alturas, pues mi viejecito de pelo blanco, no merece lo que está pasando. jamás hizo daño a nadie, por eso quiero que luche contra corriente, que cuando tenga dolor no lo calle, que salga de su cuerpo, que grite al aire. A otros les tendí mi mano luchadora, sabes que aquí estoy, rezando por ti ahora.

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2 comentarios

Publicado por en abril 17, 2011 en BLOG

 

2 Respuestas a “A MI VIEJECITO DE PELO BLANCO.

  1. Henar

    abril 17, 2011 at 9:35 am

    como siempre Quinn ¡¡precioso!! Besos

     
  2. MACARENA

    abril 28, 2011 at 3:08 pm

    Hola comadre:
    No se si las lágrimas me van a impedir que te pueda escribir estas palabras, pero tengo un nudo en mi garganta que no me deja ni respirar. Se lo mucho que quieres a mi padre y que tú sabe que es recíproco, puesto que si para ti es tu padre sevillano, tú eres la hermana sevillana que no he tenido. Gracias por todo, pero sobre todo, gracias a tu madre, mi querida Romana por haberte traido al mundo. Te quiero hermana.

     

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