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ESPERANZA DE GANAR LA PARTIDA

18 Mar

 

María observaba en silencio…………………………..desde hacía ya tiempo, no lo había comentado, pues siempre hablo con respeto, y creía que su comentario…………………….se haría fuera de tiempo. Pero un día no pudo más, y decidió a su mamá preguntar:
-mamá ¿te has dado cuenta…………………que la abuela no deja de tiritar?.
-Si cariño, yo también la he observado, por eso mañana al médico la llevamos.
-Seguro mami………………que le dice que se abrigue más, para que así deje de tiritar. Cristina sonríe, por la ocurrencia de su hija, que pese a tener seis años, ella se había dado cuenta, que en la abuela algo había cambiado.
María está nerviosa, la profesora lo ha notado, por lo que le pregunta:
-María ¿te sucede algo?.
-Seño, es que mi abuela ha ido al médico, estoy deseando llegar a casa, para saber que le ha dicho, para que deje de tiritar.
La profesora sonríe, pues se imagina que el diagnostico es el mismo………………..que hace ya meses, a ella le han dado. Ella no tiembla, ella es rígida y lenta………………pero sabe lo que es luchar, porque ella ha decidido, hacer de la lucha su batalla, no dejarse acorralar, pues ella prisionera de él nunca estará.
Coge con cariño a María, y le dice al oído:
-dile a mamá y a la abuela, que pase lo que pase, siempre juntas han de luchar.
María la mira, y le dice:
-seño, ¿ yo también puedo luchar?.
-Claro pequeña, cuando seas mayor, habrás aprendido……………………lo que tu abuela, tu mamá y tu seño lucharon en estos momentos.
Como ha transcurrido el tiempo, María recuerda aquellos momentos, y sonríe, pese al diagnostico que le han dado, no saben si es genético, pero a ella párkinson también le han diagnosticado.
Aprendió de ellas, lo principal, luchar, luchar con esperanza y no arrojar la toalla.
Ahora le toca a ella, enseñar lo que un día observando en silencio y en años, aprendió de unas mujeres contra la enfermedad luchando.
Decirle a todos, que hay quien camina con paso firme por la vida, sin miedo a tropezar, y tener una caída, otros caminan con esperanza e ilusión, y para no tropezar, con paso lento y firme hacia el futuro miran. Para que caminar deprisa, si puedes hacerlo despacio, disfrutando y observando lo que te rodea, no por tener párkinson tienes que ser prisionera, para que todos te olviden y el títere que te afecta dirija las cuerdas y de ti haga una marioneta.
María ha decido, tomar al toro por los cuernos, y luchar, ya no por ella, sino también por aquellos que prisioneros están.
Cuando conoce alguno les dice:
-No seas prisionero de tu hogar, ¿te condenaron por tener esta enfermedad?…………………has tenido suerte, pues no mata y contra ella puedes luchar. Nunca seas prisionero, sin juicio final, a él, a nuestro ocupa, le queda poco tiempo, pronto habrá un juicio, y lo condenaran. Su condena será sencilla, tal vez no lo mataran, quiero que tengas esperanza y pienses como yo, que la investigación sus frutos ha de dar, seguro, que no falta mucho, para el juicio final.
Pero no todo el mundo planta cara, otros simplemente………….arrojan la toalla, y además de prisioneros, se han vuelto sordos, y a María no quieren escuchar, han perdido la esperanza, se han vuelto pesimistas, y al mundo la espalda dan.
Ya han pasado catorce años, desde que María con párkinson está luchando, ayuda al que puede, o al que se deja, y a ellos les comenta:
-yo también fui injustamente condenada, no tenía treinta años cuando el mazazo me daban, pero aquí sigo catorce años después, plantado cara y ayudando también, a los que comienzan, para que ellos vean que sigo viviendo, luchando y esperanzadora, con los avances que con párkinson están teniendo.
Ella escribe en silencio y piensa -tal vez nunca seré finalista de un relato, pero me siento ganadora, contra la lucha de párkinson, porque él no me vencerá, pues desde pequeña, aprendí……..lo que es la lucha, si algo quieres conseguir-.
Ella ha vivido ya la lucha contra este ocupa, y muchas veces ha oído, de alguien que por tener la enfermedad, le dan la espalda a la vida, se encierran, no quieren que nadie le tienda la mano, qué más da que sepan de esta enfermedad, ella no la oculta, y le da igual, las patadas que le den por detrás, ya pasa de comentarios, y el miedo al qué dirán. Madruga todos los días, mientras el lucero del alba dormido aún está, no duerme mucho, piensa que así puede hacer más cosas, sabe perfectamente que el dormir esta unido a párkinson, pero prefiere esto último ignorar, y piensa que madruga, para los buenos días dar, a ese lucero del alba que esta asomando ya.
A lo largo de los años, ha conocido cantidad de gente, en los foro, en los chat, y en la asociación también. A esta última acude, sin miedo haber como la enfermedad ha avanzado por los mayores, ellos sonríen de ver lo bien que esta, los ánimos que les da. Pero a la asociación llego un día, José, el que tantas veces en unión de su abuela, sus sevillanas escucho, y juntas pensaron, que maravillosa voz.
Se sienta junto a él y le dice:
-sevillanas como las tuyas……………………que difícil de cantar, pero que sentimiento más grande y con qué elegancia……………..un poema convertías en canción, quien me iba a decir a mí, que un día……………….. el que tan mágicamente cantaba, yo lo conocería, y en él un gran amigo encontraría.
José deposita un beso, y sonríe, pues ha decido luchar, él como muchos más, tras pasar las puertas de la asociación, dejan atrás el pesimismo, y en ellos nace algo diferente, algo grande, y es la lucha que ven en los compañeros, que muchos años esperanzados, aún hoy siguen su lucha, pues saben que todo tiene un fin, por ello, han decidido seguir, plantándole cara a la enfermedad, que para ellos es una dura batalla, que tendrá un final victorioso, y el mundo conocerá, que a párkinson han derrotado ya.
María se caso y se marcho a la ciudad, hace veintidós años ya, pero un día que fue a su pequeño pueblo,( pues su familia allí sigue viviendo) se encontró a Emma, hermana de su amiga Cati, al verla le pregunto:
-¿que tal estas?¿es verdad que tienes párkinson?, mi madre también lo tiene…………..
Aquella noticia ya la conocía, pues su madre un día, por teléfono, se lo había contado. Miro a Emma, y con la sonrisa que nunca de su rostro desaparece, le contesta:
-lucho a diario con la enfermedad, y tengo tanta esperanzas, que intento transmitir a todo el que puedo.
Emma con tristeza la mira, María sabía perfectamente, lo mal que lo estaba pasando, pues para la familia, no es fácil aceptarlo.
-¿Puedo ir a ver a tu madre?.
Y esa tarde, va a ver a la señora Mercedes, ¿quien le hubiera dicho a María, que aquella señora que tantos consejos le dio, un día ayuda a ella le pediría?.
Cuando llego a su casa, sus tres hijas la acompañaban, así como su marido, fiel compañero y animándola en cada momento. Se sentó, y comenzó a conversar con ellos. Tenían tantas dudas……………tantas preguntas sin respuestas, los cambios de humor, las alucinaciones, el cansancio, el pesimismo, María les contesto:
-todo va de la mano de párkinson.
Estuvo mucho rato con ellos conversando. Mercedes, no podía ir a la asociación, pues las más cercana a unos ciento veinte kilómetros estaba.
María cada vez que va a su pueblo, saca un momento, para ver a la señora Mercedes, sabe que le gusta conversar con ella, algún consejo le da o un truco que ella ha aprendido, en su segundo hogar……….. la asociación.
Que pena, que aquellos que viven en los pueblos alejados de las ciudades, no puedan tener una rehabilitación.
María piensa con tristeza, la promesa que alguien le dio, no da nombres ni detalles, pero tuvo una conversación, con algún representante……………………del pueblo, que su voz alza, en un parlamento, le prometieron aquel día, ayuda para párkinson. Simplemente lo que pedía…………………..era que los hospitales tuvieran rehabilitación, pues se ha demostrado, que los enfermos mejoran, o al menos plantan cara y no empeoran. Palabras bonitas tuvieron aquel día, pero que pena, que sus promesas………………quedaron en eso, simplemente en bellas palabras.
Se encuentra en el hospital, pues ha llegado el día de la revisión, y mientras la llaman, piensa como han trascurrido los años. Ella piensa que tiene que tener esperanzas, al futuro más inmediato, pues sabe de más, de que alguien, después de sus horas laborales, siguen por los parkinsonianos luchando. Ellos son jóvenes profesionales, que sin pedírselo nadie, a horas intempestiva, siguen por los enfermos investigando.
Sale de sus pensamientos, un señor mayor se sienta a su lado, lo ve triste, y de repente le está contando:
-fíjate hija me han diagnosticado párkinson, a mis setenta y cuatro años, me han dado un mazazo.
Ve como una lagrima………………por sus mejillas comienza a bajar, lo acompaña su hija, quien intenta consolarlo, María viendo que no lo consigue, lo mira con una sonrisa y sus manos deposita sobre las del anciano, con la dulzura que siempre la acompaña, lo mira a sus ojos, y le dice:
-a usted le ha dado una tregua, le ha dado años, y ha tardado en conocerle…………..
el anciano, la mira y le pregunta:
-¿conoces esta enfermedad?.
María sin soltarle de las manos, lo mira y sonriendo le dice:
-conmigo camina desde hace catorce años, no tenía treinta años cuando me lo diagnosticaron, y aquí me tiene contra el luchando. Usted tiene que sacar fuerzas, y plantarle cara a párkinson, pues el que no lucha pierde, creo que usted, luchará, quien sabe si algún día, en el campo de batalla celebremos victoriosos, la derrota del parasito que junto a nosotros está caminando.
Ve como el anciano sonríe, y un brillo especial en su rostro tiene:
– gracias por hacerme ver, que el que lucha, aún tiene una posibilidad de ganar esta partida.
Se acerca a María, y con cariño un sonoro beso deposita en su mejilla.
La familia le da las gracias, por haber conseguido, que de un perdedor haya hecho un luchador, que dejara la guarida, y se enfrentara al mundo, con esperanza en el futuro.
Sale del hospital, va contenta, todo sigue igual, son buenas noticias, pues el ocupa…………….a ella no ha podido controlar.
En el autobús va pensando, en su ahijado, sonríe al recordar, el martes pasado, cuando en su casa comía, al verla tomar las pastillas, le pregunto:
-¿tu también estas malita? yo estoy resfriado, ¿tu también?.
-Si estoy malita, no, no estoy resfriada, yo tengo párkinson…………..
-¿que es párkinson?.
María sonríe, y piensa como explicarle a Carlitos, a su tres añitos lo que es párkinson, lo mira y le dice:
-esto es párkinson (María se pone a temblar, como si fuera un flan y al momento se queda rígida, imitando a una estatua).
Carlitos la imita, y suelta una carcajada, María lo coge en brazos, y en esos momentos ve que la vida sigue………………..aunque tenga párkinson.
Siempre con una sonrisa, hay que dar ánimos………al que comienza hacerle ver que el que lucha……………..puede mover ficha y ganar la partida, al que lucha darle fuerzas, y transmitirles que el final está cerca, y al prisionero, decirle que deje ya su encierro, por eso María, ofrece su mano, para que deje su prisión…………………y junto a ella, hacerle ver, que puede ser el ganador, pues no hay papeleta, ni muro de prisión, en el que ponga su nombre, junto a la frase, tu eres perdedor.

 

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1 comentario

Publicado por en marzo 18, 2011 en BLOG

 

Una respuesta a “ESPERANZA DE GANAR LA PARTIDA

  1. antonio

    marzo 21, 2011 at 10:11 am

    Siempre hacia delante,aprovecha la primavera y llenate de alegria

     

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